El año nuevo nos trae una buena noticia económica.
Todo hace indicar que la inflación empieza por fin a desacelerarse.
Es más que evidente el dato del Instituto Nacional de Estadística y Censos publicado la mañana de este martes: el crecimiento de los precios descendió un 0,42%.
Pero no nos atengamos a este último dato. El último trimestre del año que recién concluyó fue también el más bajo en los últimos dos años.
El índice de precios creció entre octubre y diciembre un 1,86%, el menor desde enero-marzo de 2007 cuando fue de un 2,02. El bajo crecimiento de este último trimestre es menos de la mitad del anterior, pues entre julio y setiembre fue dee 4,88%.
En ese momento se pensaba que la inflación sobrepasaría el 16% al final del 2008, pero terminó en 13,90%.
Si siguen las cosas así, hay esperanzas de que sea menor al 10%. Si esto ocurre, habrá varias ventajas para la gente:
*Una baja inflación permite una mayor estabilidad de los precios y baja el nivel de empobrecimiento de muchas familias.
*Quienes hacen inversiones, obtendrán por fin un rendimiento real por su dinero. En los últimos años, las inversiones en colones pagaban una tasa de interés por debajo de la inflación, con lo que si alguien quería comprar algo con 100 colones y lo ahorraba, después de un período de varios meses, ese dinero más los intereses no le alcanzaban para comprar el mismo artículo.
*Por este mismo efecto, la tasa básica pasiva dejaría de subir, se tendería a estabilizar y las tasas de los préstamos tampoco subirán, con lo que no afectará a quienes tienen créditos.
Se espera que para este mes de enero haya una nueva baja en el combustible y algunos artículos de primera necesidad (arroz, harina, pan), con lo que la inflación podría continuar desacelerándose. Habrá que esperar si esta será una situación sostenible y que ayudará a paliar la crisis financiera internacional.
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martes, 6 de enero de 2009
martes, 11 de noviembre de 2008
Gobierno no se pone de acuerdo para controlar inflación
Una cosa que me llama poderosamente la atención es que mientras el Banco Central ha insistido en controlar la inflación, otras entidades del gobierno hacen caso omiso a lo que dice el banco.
(El tema de los créditos es punto y aparte porque la verdad es que es necesario el crédito para mantener activa la economía y que no entre en recesión)
Si el banco dice que se debe evitar el crecimiento de los precios, llama la atención cómo las diferentes entidades estatales piden aumentos en los servicios públicos incluso por encima de la inflación. Recientemente el ICE "amenazó" con apagones si no se cumplían sus demandas.
Entonces, por un lado el Banco Central busca inflaciones de un dígito (menos del 10%) y por el otro, el ICE pide más de un 20% de aumento en la electricidad. Si la energía aumenta, los costos de producción de las empresas también, por lo que al final los precios de los artículos tenderán a aumentar subiendo el costo de la vida.
Adicionalmente el precio de las materias primas para los materiales de construcción ha bajado en el mundo, pero aquí parece que no ha pasado nada.
Lo mismo sucede con el costo de la harina, el trigo, y los alimentos. Si los precios de estos productos se ajustaran, a lo mejor en vez de subir la inflación todos los meses, podría haber uno o dos meses de baja, y así podría alcanzarse la meta.
El control de la inflación no debería ser solo un buen deseo del Banco Central. Me parece que detrás podría haber un gobierno con instituciones decididas a tomar cartas en el asunto y ahora, que se puede, lograr una rebaja en muchos artículos y servicios, lo cual redundaría en beneficio de la mayoría.
Pero si las mismas entidades del gobierno son las que le bajan el piso al Banco Central, pues nunca habrá manera de que exista una mayor estabilidad de nuestra economía.
(El tema de los créditos es punto y aparte porque la verdad es que es necesario el crédito para mantener activa la economía y que no entre en recesión)
Si el banco dice que se debe evitar el crecimiento de los precios, llama la atención cómo las diferentes entidades estatales piden aumentos en los servicios públicos incluso por encima de la inflación. Recientemente el ICE "amenazó" con apagones si no se cumplían sus demandas.
Entonces, por un lado el Banco Central busca inflaciones de un dígito (menos del 10%) y por el otro, el ICE pide más de un 20% de aumento en la electricidad. Si la energía aumenta, los costos de producción de las empresas también, por lo que al final los precios de los artículos tenderán a aumentar subiendo el costo de la vida.
Adicionalmente el precio de las materias primas para los materiales de construcción ha bajado en el mundo, pero aquí parece que no ha pasado nada.
Lo mismo sucede con el costo de la harina, el trigo, y los alimentos. Si los precios de estos productos se ajustaran, a lo mejor en vez de subir la inflación todos los meses, podría haber uno o dos meses de baja, y así podría alcanzarse la meta.
El control de la inflación no debería ser solo un buen deseo del Banco Central. Me parece que detrás podría haber un gobierno con instituciones decididas a tomar cartas en el asunto y ahora, que se puede, lograr una rebaja en muchos artículos y servicios, lo cual redundaría en beneficio de la mayoría.
Pero si las mismas entidades del gobierno son las que le bajan el piso al Banco Central, pues nunca habrá manera de que exista una mayor estabilidad de nuestra economía.
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Banco Central,
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miércoles, 3 de septiembre de 2008
Devaluación-inflación, círculo vicioso
Uno de los peores círculos viciosos que tiene la economía costarricense es el que se da por la combinación de una alta inflación y una alta devaluación. Ambas han estado muy de la mano, perjudicando los ingresos y el ahorro de los ticos.
En un comentario escrito por el economista Walter Chinchilla, él afirma que ambos fenómenos forman una espiral que se "autoalimenta". Por un lado, la devaluación busca compensar la inflación, manteniendo a las exportaciones relativamente baratas (o competitivas) para el extranjero. Pero por el otro, la devaluación genera inflación, y esta inflación debe ser compensada con nueva devaluación que a su vez genera más inflación, y así sucesivamente, explica el analista.
Aún cuando bajó el valor del dólar con respecto al colón, a finales del año pasado y principios del actual, la inflación se mantuvo alta. Pero cuando se dio la escalada del dólar de un tipo de cambio de 491 a más de 550, la inflación se disparó.
El último reporte del Instituto de Estadística y Censo reveló una inflación de 15%, es decir, que para adquirir lo mismo que hace 12 meses se compraba con 100 colones, hoy se necesitan 115.
Lo peor es que lo que pagan las entidades financieras por el pago de intereses es mucho menor que la inflación, con lo que el panorama para preservar el capital se complica.
Hace dos o tres años, si bien el índice de precios (inflación) superaba el 10%, los bancos y las entidades financieras lo compensaban con pagos de intereses superiores. No obstante, ahora es todo lo contrario.
¿Qué hacer?
En estos momentos es muy poco lo que se puede hacer para preservar el capital. Pero se pueden tomar algunas medidas para que las pérdidas sean menores.
-No tenga todo su dinero en cuentas de ahorro. Es mejor colocarlo en fondos de inversión líquidos. Si bien las tasas que ofrecen son bajas, son mayores que las que ofrecen los bancos actualmente.
-No haga inversiones de muy largo plazo en estos momentos. Se espera que las tasas continúen al alza pues es uno de los mecanismos que tiene el Banco Central para controlar la inflación. Mientras se llega a un punto de equilibrio es mejor evitar plazos de más de seis meses. Por ejemplo, si hace ahorros a plazo, es preferible estar haciendo renovaciones frecuentes mientras se estabilicen las tasas.
-Ahorre en activos fijos, como bienes raíces o fondos de inversión inmobiliarios. Eso sí, tenga mucho cuidado porque en el mercado de bienes raíces las propiedades tiene un alto precio y los riesgos son mucho mayores.
-No esté variando de una moneda a otra si el valor del dólar baja o sube. La diferencia que existe entre la compra y venta del dólar le afectará sus rendimientos. Tome la decisión con base en el uso futuro del dinero. Por ejemplo, si planea un viaje al exterior a fines de año, no tiene sentido hacer el cambio a colones.
En un comentario escrito por el economista Walter Chinchilla, él afirma que ambos fenómenos forman una espiral que se "autoalimenta". Por un lado, la devaluación busca compensar la inflación, manteniendo a las exportaciones relativamente baratas (o competitivas) para el extranjero. Pero por el otro, la devaluación genera inflación, y esta inflación debe ser compensada con nueva devaluación que a su vez genera más inflación, y así sucesivamente, explica el analista.
Aún cuando bajó el valor del dólar con respecto al colón, a finales del año pasado y principios del actual, la inflación se mantuvo alta. Pero cuando se dio la escalada del dólar de un tipo de cambio de 491 a más de 550, la inflación se disparó.
El último reporte del Instituto de Estadística y Censo reveló una inflación de 15%, es decir, que para adquirir lo mismo que hace 12 meses se compraba con 100 colones, hoy se necesitan 115.
Lo peor es que lo que pagan las entidades financieras por el pago de intereses es mucho menor que la inflación, con lo que el panorama para preservar el capital se complica.
Hace dos o tres años, si bien el índice de precios (inflación) superaba el 10%, los bancos y las entidades financieras lo compensaban con pagos de intereses superiores. No obstante, ahora es todo lo contrario.
¿Qué hacer?
En estos momentos es muy poco lo que se puede hacer para preservar el capital. Pero se pueden tomar algunas medidas para que las pérdidas sean menores.
-No tenga todo su dinero en cuentas de ahorro. Es mejor colocarlo en fondos de inversión líquidos. Si bien las tasas que ofrecen son bajas, son mayores que las que ofrecen los bancos actualmente.
-No haga inversiones de muy largo plazo en estos momentos. Se espera que las tasas continúen al alza pues es uno de los mecanismos que tiene el Banco Central para controlar la inflación. Mientras se llega a un punto de equilibrio es mejor evitar plazos de más de seis meses. Por ejemplo, si hace ahorros a plazo, es preferible estar haciendo renovaciones frecuentes mientras se estabilicen las tasas.
-Ahorre en activos fijos, como bienes raíces o fondos de inversión inmobiliarios. Eso sí, tenga mucho cuidado porque en el mercado de bienes raíces las propiedades tiene un alto precio y los riesgos son mucho mayores.
-No esté variando de una moneda a otra si el valor del dólar baja o sube. La diferencia que existe entre la compra y venta del dólar le afectará sus rendimientos. Tome la decisión con base en el uso futuro del dinero. Por ejemplo, si planea un viaje al exterior a fines de año, no tiene sentido hacer el cambio a colones.
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martes, 1 de abril de 2008
Para pensar... sobre los riesgos de la alta inflación
La siguiente nota internacional habla sobre el riesgo de que la economía de Estados Unidos tenga una inflación por encima del 3%, y las razones por las cuales no es conveniente. Ojalá que esto sirva de reflexión, en momentos en que la economía costarricense registra una inflación de casi el 12%, es decir, cuatro veces la que esperan contener en el país norteamericano.
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La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) considera que, en medio de la crisis actual, debe hacerse un esfuerzo para evitar que la inflación suba por encima del 3%, ya que un nivel superior a ese umbral resulta "dañino para la salud a largo plazo de la economía".
Así lo asegura Frederic S. Mishkin, uno de los gobernadores de la Reserva Federal de EEUU, en una conferencia de la que informa la propia FED en su página web, recogida por Servimedia.
Mishkin subrayó que, durante los últimos diez años, tanto los economistas como los responsables de los bancos centrales han alcanzado "un notable grado de consenso sobre la deseabilidad de una inflación baja y estable".
En concreto, ese consenso apunta a que la inflación debe moverse entre el 1% por abajo (tampoco menos, para evitar el riesgo de la deflación) y el 3% por arriba.
"Una inflación promedio fuera de esta horquilla sería dañina para la salud a largo plazo de la economía", subrayó el gobernador de la FED.
Una inflación alta, advirtió, distorsiona una eficiente asignación de recursos y se convierte en un impuesto implícito sobre el capital. Lo ideal, explicó, es que la inflación se mantenga lo bastante baja como para que "las familias y los negocios no la tengan en cuenta a la hora de hacer sus decisiones de cada día".
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La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) considera que, en medio de la crisis actual, debe hacerse un esfuerzo para evitar que la inflación suba por encima del 3%, ya que un nivel superior a ese umbral resulta "dañino para la salud a largo plazo de la economía".
Así lo asegura Frederic S. Mishkin, uno de los gobernadores de la Reserva Federal de EEUU, en una conferencia de la que informa la propia FED en su página web, recogida por Servimedia.
Mishkin subrayó que, durante los últimos diez años, tanto los economistas como los responsables de los bancos centrales han alcanzado "un notable grado de consenso sobre la deseabilidad de una inflación baja y estable".
En concreto, ese consenso apunta a que la inflación debe moverse entre el 1% por abajo (tampoco menos, para evitar el riesgo de la deflación) y el 3% por arriba.
"Una inflación promedio fuera de esta horquilla sería dañina para la salud a largo plazo de la economía", subrayó el gobernador de la FED.
Una inflación alta, advirtió, distorsiona una eficiente asignación de recursos y se convierte en un impuesto implícito sobre el capital. Lo ideal, explicó, es que la inflación se mantenga lo bastante baja como para que "las familias y los negocios no la tengan en cuenta a la hora de hacer sus decisiones de cada día".
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