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miércoles, 10 de junio de 2009

Créditos a 30 años

Recientemente la Asamblea Legislativa aprobó a las mutuales de ahorro y préstamo ampliar el plazo de sus créditos de 15 a 30 años, como una forma de bajar el monto de las mensualidades de los créditos de vivienda, el cual ha subido fuertemente en los últimos meses.
Si bien baja la cuota, cabe preguntarse si vale la pena endeudarse por tantos años.
Hagamos unos números rápidos.
Si una persona obtiene un crédito por 15 millones de colones a una tasa aproximada del 17%, tendrá que cancelar por mes un monto de 230 mil colones (sin tomar en cuenta comisiones de formalización, de desembolso, pólizas y otros, que encarecen el préstamo en aproximadamente dos puntos porcentuales). Al duplicar el plazo, no se reduce a la mitad el monto ni mucho menos. Se reduce a menos de 214 mil mensuales, lo cual representa apenas un 7,5% menos.
En otras palabras, lo que haría quien busque cambiar un préstamo de 15 a 30 años es aumentar al doble el pago de intereses por un pírrico beneficio, que con un pequeño aumento en la tasa de interés quedaría prácticamente en nada.
Ampliar el plazo es una buena estrategia en créditos de muy corto plazo, es decir, pasar de 3 a 5 años o más es una buena medida para aliviar la carga financiera de las personas.
Pero de 15 a 30 años no es algo que valga la pena intentarlo. De hecho, el cliente paga durante los primeros 15 años prácticamente lo mismo en intereses mientras que del monto inicial de 15 millones, apenas habrá cancelado un millón.
Mejor sería, en el caso de las mutuales, buscar fórmulas para que sus tasas de interés bajen por lo menos un par de puntos porcentuales, de modo que el cliente pague más en amortización y no tanto en intereses.
De la misma manera, mi recomendación es que si se puede aportar una suma adicional, por pequeña que sea, resultará útil para salir mucho antes del crédito y así disfrutar las ventajas de tener su casa libre de pagos.

martes, 20 de enero de 2009

Vivir sin pedir prestado, ¿se puede?

"Nunca voy a hipotecar mi casa porque es el futuro de mis hijos".
"Jamás pediré prestado, prefiero ahorrar la plata y hasta que tenga todo el monto compraré lo que necesito".
"No pido prestado porque termino pagando entre tres y cuatro veces lo que pedí inicialmente".

Frases como estas son muy comunes, y llevan mucha razón. Las tasas de interés han venido en alzada y muchos se están viendo en serios problemas para pagarlos.
Sin embargo, no está mal hacer un préstamo para obtener un bien, remodelar la casa o bien iniciar un proyecto propio.
Alcanzar un sueño es dificil si no se tiene el dinero a la mano y muchas veces eso solo se puede lograr con un préstamo. Y si el monto es muy alto, prácticamente el único bien que puede garantizarlo es la propia casa de habitación.
Que existen riesgos, claro que los hay. Pero si usted es una persona que le gusta cumplir lo que se propone, que no le gusta deberle a nadie, no tiene por qué preocuparse.
Eso sí, tome algunas medidas porque ciertamente estos tiempos son más difíciles para honrar los compromisos:

*Evite los créditos para consumo. Si quiere endeudarse para comprar un vehículo o equipo electrónico, tome en cuenta que estos bienes se deprecian rápidamente. Haga el préstamo si realmente lo necesita para sacar una productividad de él. Por ejemplo, si lo requiere para visitar clientes, o una computadora para hacer trabajos en casa.

*Si va a hipotecar la casa, que sea para reparaciones, ampliación, o bien para un proyecto productivo que tenga muchas posibilidades de éxito.

*Trate de pedir un monto que no le resulte difícil pagar. Los bancos generalmente prestaban a un 30% del ingreso neto familiar, pero ahora prestan cerca del 20%. Lo ideal sería que el monto de su crédito represente entre un 10 y un 15% con el fin de no tener sobresaltos repentinos, o bien, que en un cambio de trabajo, sus ingresos sean menores.

*Si es posible, tome un seguro de desempleo. Así se sentirá más tranquilo y tendrá cómo pagar el crédito mientras consigue un nuevo trabajo.

martes, 6 de enero de 2009

Tarjetas de crédito, ¿amigas o enemigas?

Es muy común encontrarse con gente que afirma que nunca volverá a usar una tarjeta de crédito en su vida. Esto es porque vivieron una terrible experiencia con ellas.
Lo más común es que se endeudaron con compras y pasaron años y años haciendo pagos interminables.
Lo que pasó con la gran mayoría de estas personas es que no supieron utilizar este recurso de financiamiento.
Una tarjeta de crédito bien utilizada puede convertirse en una herramienta de acceso inmediato a dinero o bienes que se necesitan en este momento. Si una persona sabe que muy pronto obtendrá una entrada económica pero necesita hacer la compra hoy, la tarjeta de crédito puede ser un aliado importante.
Un buen ejemplo es una persona que recibirá el salario escolar. Si sabe que dentro de dos semanas recibirá ese beneficio, puede darse el lujo de hacer las compras hoy mismo, aprovechando ofertas o bien, porque quiere evitar carreras de última hora o desabasto en ciertos productos.
Pero esta persona debe saber que una vez que reciba el dinero, lo primero que debe hacer es apartar el dinero que gastó con la tarjeta para irla a pagar en la fecha correspondiente.
El problema es que mucha gente ve muy fácil utilizar el dinero en otra cosa y no se fija que las tasas de interés de las tarjetas son sumamente altas. Si usamos la tarjeta para financiarnos, veremos con horror que nuestra deuda crecerá y crecerá hasta prácticamente ahogarnos.
No olvide que la tarjeta es un medio de pago y no de financiamiento.
Si se mete esto en la cabeza nunca tendrá problemas con sus tarjetas de crédito.

martes, 15 de abril de 2008

¿Nos podríamos ahogar en deudas?

En un artículo anterior comentaba sobre la prudencia que hay que tener antes de tomar un crédito, y no dejarse llevar por las oportunidades y las tasas bajas que existen en el mercado (aunque la verdad, las tarjetas de crédito siguen sin moverse del nivel en que se encuentran).
La preocupación que nos ahoguemos en deudas es latente en algunos sectores y, por supuesto, en los medios de comunicación. El pasado 7 de abril, La República publicó un artículo muy interesante de este tema, donde Eduardo Baldares hace una seria exposición del tema.
Lo transcribo tal cual adjuntando el enlace a la página donde el lector podrá encontrar opiniones de especialistas y testimonios de una interesante página deudoresanonimos.org, de la que me referiré en otro momento.


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Auge crediticio podría convertirse en pesadilla morosa
Sobreendeudamiento infla burbuja de morosidad

• Facilidades de crédito aumentan riesgos de una crisis de morosidad con efecto dominó en la economía nacional
• Crece la cantidad de denuncias ante Comisión Nacional del Consumidor por incapacidad de pago

Eduardo Baldares
ebaldares@larepublica.net

Una pareja soñaba con paseos paradisíacos, pero muy pronto se vio succionada por el infierno de las deudas.
Aunque esta familia no tenía plata ni para comer, asfixiada por otros créditos para vivienda y vehículo, igual se comprometió a cancelar cuotas mensuales fuera de su alcance, por lo que obligada por el hambre tuvo que pedir ayuda.
“Es increíble. ¿Dónde tienen la cabeza estas personas? ¿Cómo pensar en viajes y en cierto tipo de carros sin tener el arroz y los frijoles solventados?”, se preguntó Cynthia Zapata, directora de la Comisión Nacional del Consumidor.
Afortunadamente esta historia de la vida real tuvo un final feliz, porque entre la firma y el pedido de auxilio no habían transcurrido los diez días del periodo de retractación, por lo que se pudo dar marcha atrás con el trámite. Limitada por las otras deudas, a esta familia al menos le alcanzó para el gallo pinto del día siguiente.
Pero no todos tienen tanta suerte, ni la oportunidad de rectificar. “Hay casos en los que no podemos hacer nada, porque no podemos darle trámite a una denuncia cuando un consumidor incumple un contrato que posiblemente no leyó, pero sí firmó”, reconoció Zapata, quien recomienda leer la letra menuda, así sea con lupa.
Los arrepentidos tardíos son los que pierden casas, carros o ven como les embargan su salario o les cobran delante de sus compañeros de trabajo. Estos morosos no pueden ni dormir en paz porque los llaman en la madrugada cobradores de pocas pulgas, quienes durante el día acosan, les respiran en la nuca.
Mientras las tasas de interés descienden por un tobogán las entidades bancarias se enfrascan en una guerra de promociones crediticias y lanzan anzuelos que muerden cada vez más costarricenses, en muchos casos sin tener en cuenta ninguna de las partes la capacidad de pago futura del deudor. Es decir, sin considerar el riesgo.
Casas, carros, viajes, cirugías para achicar o agrandar partes del cuerpo, televisores y hasta zapatos tenis, casi cualquier cosa se puede adquirir por la vía crediticia.
Ante la posibilidad de un cambio en las condiciones actuales del mercado financiero, esta situación le va dando forma a una potencial burbuja de morosidad.
Así sucedió en Estados Unidos, hoy en recesión. Allá se libró una batalla de créditos y la gente se endeudó, pero después no pudo pagar, perdió sus bienes y estos pasaron a manos de las entidades financieras y muchas de estas quebraron al devaluarse las propiedades por exceso de oferta.
“¿Qué pasaría si las tasas subieran y el ingreso real se estancara? Pues sencillamente habría una menor posibilidad de pago y a los bancos no les quedará otra más que liquidar créditos contra estimaciones de pérdidas y adjudicarse garantías hasta donde les sea posible. Es un peligro real”, razona Juan Muñoz, director de gestión de riesgo de Central American Money Market Brokers.
De hecho, aun cuando las tasas se mantienen a la baja, hay quienes están abusando del endeudamiento y lo sienten desde ya. “Nos llaman todos los días y cada vez en mayor cantidad para preguntarnos cómo dejar de pagar, pero no podemos hacer más que recomendarles que la próxima vez se informen bien, que lean las cláusulas y se cercioren de entenderlas. Y es que una vez pasado el periodo de retractación solo hay una salida: Pagar. El tico está hipotecando su futuro”, insistió la directora de la Comisión Nacional del Consumidor, avalada por los siguientes datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras: Al menos 1 millón de deudores mantiene créditos por casi ¢5 millones de millones y en total la cartera atrasada o en cobro judicial es de ¢367 mil millones.
El riesgo va más allá de cada familia que calculó mal sus posibilidades de endeudamiento, pues una masiva incapacidad de pago afectaría la economía nacional. “Una crisis de morosidad crediticia hace que los bancos pierdan utilidades y patrimonio, los hace más vulnerables y débiles, por lo cual el público puede perder confianza en ellos y generar problemas de liquidez. Adicionalmente, una oferta de crédito como la actual se manifiesta con fuerza en mayores presiones inflacionarias”, explicó Muñoz.
Lo esencial es tener cuidado con el tipo de crédito que adquieren los consumidores, “especialmente con el tipo de tasas flotantes. No se dejen llevar por la cuota inicial más baja, sino por la forma brusca y acelerada en que podrían subir y cerciórese de que pueda hacerles frente a los compromisos adquiridos. Nunca está de más buscar asesoría profesional independiente en materia de inversiones, más allá de las entidades que le quieren vender”, recomendó Fernando Estrada, analista financiero de Aldesa.
¿Hasta qué punto es posible que cambien drásticamente las condiciones del mercado? Es un hecho. La situación de Estados Unidos, adonde va un 50% de nuestras exportaciones y de donde proviene la mayoría de la inversión extranjera directa, tarde o temprano se reflejará en Costa Rica, por lo que Francisco de Paula Gutiérrez, presidente del Banco Central, ha clamado por “prudencia y más prudencia” a los bancos en guerra por colocar créditos y a los ticos hambrientos por adquirirlos
“Banqueros y autoridades encargadas de la regulación y supervisión del sistema financiero tienen claro que la calidad de las carteras crediticias se pondrá a prueba cuando se desacelere la economía, suba el nivel de las tasas de interés o comience a flotar el tipo de cambio, producto del enfriamiento económico de Estados Unidos”, reflexionó Alberto Franco, socio consultor de Ecoanálisis.
Así que si tiene una deuda, procure pagarla, porque si bien no le pueden quitar los centímetros agregados o liposuccionados a su cuerpo, sí pueden embargarle su salario.
Recuerde, lo primero que debe tener muy en cuenta es su capacidad de pago en el evento de que las tasas de interés aumenten.“¿Cuán comprometido se vería su presupuesto familiar si la tasa de interés aumentara en cinco o diez puntos? Los bancos tienen que ayudar a realizar estos cálculos, de lo contrario a ellos les rebotaría la potencial morosidad que podrían estar incubando”, concluye Muñoz, para quien no se trata de satanizar los créditos, sino de tener claro que los excesos son inconvenientes.
“Los créditos son de gran ayuda… si se utilizan responsablemente, pero la decisión final de cómo usarlos depende exclusivamente de cada persona. Sería bueno que acudieran a profesionales en asesoramientos financieros”, finalizó Estrada.


http://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?pk_articulo=9059

viernes, 11 de abril de 2008

Aproveche las bajas tasas, pero con cuidado

Con la nueva baja en la tasa básica pasiva, la cual llegó al nivel más bajo de su historia (4,75%), muchos créditos referenciados a dicha tasa también bajaron.
Ante la "tentación" de muchos de sacar crédito, bien vale la pena tomar algunas previsiones, no vaya a ser que se lleven una desagradable sorpresa a futuro.
"El nivel de tasas de interés actual es bajo, pero lo más importante es que no guardan relación con el nivel de inflación que se experimenta en nuestra economía. Esto a todas luces es un desequilibrio, que incluso ha reconocido el Banco Central de Costa Rica (BCCR) y ha manifestado que esta situación es temporal", comentó Isaac Castro, analista de Interbolsa.
Esto significa que no será de extrañar que las tasas vuelvan a subir en poco tiempo, quizá no a los niveles en que estaban hace dos o tres años, pero que igual podrían golpear el bolsillo de quienes piden prestado.
Esto puede perjudicar principalmente a quienes optan por créditos para vivienda, pues si bien es cierto los préstamos están muy baratos, con cuotas de menos de 10 mil colones mensuales por cada millón de préstamo, también lo es que los precios de la tierra, los materiales de construcción y la mano de obra se han disparado impresionantemente.
Así que, a consejo de Castro, mientras más corto es el plazo del préstamo, menos se verá afectado por los eventuales cambios que se darán con el alza de las tasas. Estos son sus consejos:

-Si es un crédito de consumo menor a un año e incluso dos, es una buena oportunidad para tomar el préstamo.

-Si es un crédito de mediano plazo (de 2 a cinco años) aún existe la posibilidad, pero con la premisa de que los últimos años la cuota se verá incrementada, si se esta consistiente se habrá tomado las previsiones del caso.

-En el caso de préstamos a largo plazo, vivienda por ejemplo, se puede aprovechar si se cuenta con la posibilidad de comprar una hipoteca a tasa fija.

martes, 8 de abril de 2008

¿Créditos de alto riesgo?

Este lunes 7 de abril dábamos cuenta de la aprobación, en primer debate, del proyecto de ley para la creación de un sistema de banca de desarrollo, que permitirá otorgar créditos a personas que no tienen acceso a préstamos por parte del sistema financiero tradicional.
Es importante aclarar algunas cosas, sobre todo a la luz del titular del diario La Nación, que dice lo siguiente:

ESTADO OTORGARÁ CRÉDITOS A PROYECTOS DE ALTO RIESGO

Una de las bajadas dice lo siguiente:

"Financiará a personas o empresas que no disponen de garantía"

En realidad, lo que se está aprobando es un sistema que permitirá que parte de las utilidades de los bancos públicos, regresen a la población costarricense a través de préstamos.
El sistema creará un gran fideicomiso, de unos 40 mil millones de colones, que será el que otorgue los avales para los créditos. Es decir, el crédito tendrá el respaldo de dicho aval, con lo que el banco se garantiza que, en caso de incumplimiento, el fideicomiso pague.
Este fideicomiso será alimentado de otros fideicomisos ya existentes en diferentes instituciones, con el "peaje" bancario, que es un depósito que hacen los bancos privados por el que se les paga interese muy bajos, y con el 5% de las utilidades de los bancos públicos.
Lo anterior NO significa que el Estado esté regalando plata, sino que está facilitando el crédito, pues con los actuales reglamentos del sistema bancario, es muy difícil otorgar préstamos si no se cuentan con garantías reales o con fiadores. Adicionalmente, las tasas para los créditos personales suelen ser demasiado altas, por lo que la carga financiera (lo que paga el deudor) prácticamente absorve las ganancias del nuevo emprendimiento.
También es importante aclarar que, según algunas entidades que hacen este tipo de préstamos, el nivel de morosidad es sumamente bajo, por lo cual, las instituciones financieras tanto públicas como privadas, no están asumiendo un riesgo mayor que el que están asumiendo con otros créditos.
En conclusión, NO HAY UN ALTO RIESGO para la salud del sistema financiero costarricense, y aún si lo hubiera, valdría la pena para apoyar a un sector muy desprotegido de la sociedad y que sólo necesita de una mano para superarse.

lunes, 24 de marzo de 2008

La bola de nieve

Muchas veces hemos oído hablar de la famosa bola de nieve. Lo hemos escuchado en términos muy negativos, pero también positivos.
En lo negativo, ocurre cuando nos metemos en una deuda, y para pagarla, asumimos otra. Para pagar esta otra deuda, tomamos un nuevo préstamo, lo que involucra mayores costos de formalización, a veces tasas más altas y lógicamente, un monto mayor. Cuando nos damos cuenta estamos ante una situación en que la deuda se vuelve insostenible.
Pero veámoslo al revés, como una manera de que un pequeño capital crezca y crezca hasta alcanzar un nivel que nos permita cumplir un sueño o disponer de recursos suficientes para el retiro o cumplir una obligación futura.
Ese principio se refleja más claramente en los fondos de inversión de crecimiento, o bien, los mismos fondos de pensión. En el primero, el capital inicial permanece, mientras el monto crece y crece hasta que el inversionista decide tomar la inversión más los rendimientos.
En el segundo caso, el capital inicial es muy pequeño, pero mes a mes va acumulando recursos y conforme pasa el tiempo, éstos generan un volumen que permitirá al afiliado al plan, de disfrutar de una pensión.
Actualmente ambas figuras sufren la situación de bajas tasas de interés, lo que se supone es una situación coyuntural. Estos productos, en especial los fondos de pensión, deben ver su rendimiento promedio en un espacio largo de tiempo. Y largo no son tres o cuatro años, sino 25 o 30.

jueves, 13 de marzo de 2008

¿Se puede vivir sin pedir prestado?

Muchos quisieran responder que sí. Desearían nunca endeudarse y hay casos de personas que prefieren guardar y guardar antes de sacar un crédito.
Muchos hacen cálculos del monto que pagan por mes y lo multiplican por el número de cuotas y se mortifican por ese asunto.
En realidad, se puede vivir sin pedir prestado, pero no es lo mejor. El analista bursátil Randall Díaz, quien imparte charlas a inversionistas y público en general periódicamente, afirma que tener una parte de sus ingresos dedicado a préstamos es saludable, siempre y cuando ese crédito sea productivo.
Puede ser para comprar una casa, o un activo que le produzca rentabilidad, o bien, que le ayude a encontrar esa rentabilidad.
Comprar carro con crédito puede resultar una mala idea, pero si resulta que el vehículo es para ir a atender clientes del Valle Central, pues es una excelente inversión que se verá reflejada en el incremento de las ventas o los negocios.
Pero si el carro es para ir a pasear solamente los fines de semana, puede ser que pagarlo sea un tormento, porque no está contribuyendo a un incremento de los ingresos que ayuden a pagarlo.
Comprar una casa sin crédito es prácticamente imposible en estos tiempos. Incluso, alguien que tenga un buen salario, tendría que ahorrar varios años para ajustar el dinero necesario, y muy posiblemente, si lo consigue, necesitará más dinero, porque el valor de las casas sube rápidamente. En este caso, el crédito es necesario para hacerse de un bien preciado, como lo es una vivienda.
De hecho, casi todas las empresas viven de crédito. Los grandes empresarios de este mundo pueden estar llenos de dinero que igual piden prestado. ¿Por qué? porque ponen a trabajar el dinero de otros para multiplicarlo y obtener ganancias mayores a las que podrían tener si solo hubieran usado su dinero.
Y para cerrar, unos consejos que puede seguir con su crédito.

*Como siempre: antes de hacer un préstamo, elabore primero un presupuesto para determinar si tiene posibilidades reales de pagarlo.

*Una vez determinado el monto de su crédito y cuánto representa de su presupuesto, calcule un 10% adicional y se lo suma. Si ve que no lo puede pagar, podría estar asumiendo un riesgo muy grande, pues en un eventual cambio de tasas al alza, el costo de su préstamo podría incrementarse. Un 10% puede ser un buen promedio, tomando en cuenta que también habrá incrementos salariales futuros.


*Bajo ninguna circunstancia se atrase con el pago de su préstamo. Si cae en morosidad, no solo quedará en "lista negra" para cuando quiera sacar un crédito con otra entidad, sino que le podría salir más caro de la cuenta.

lunes, 18 de febrero de 2008

Dilema con créditos en dólares

Desde mucho antes que se introdujera el sistema de bandas cambiarias, las entidades financieras y muchos analistas insistieron en la necesidad de que quien tuviera un crédito en dólares y ganara en colones, mejor pasara su deuda a la moneda local, con el fin de evitar riesgos por tipo de cambio ante la inminente flotación del dólar.
¿Y qué pasó? El dólar, en vez de flotar como muchos temieron, se hundió. Muchos que se trasladaron a colones, perdieron la oportunidad no solo de obtener tasas de interés más bajas que los colones, sino también de que por depreciación de la divisa norteamericana, pudieron haber pagado menos por su crédito, o bien, haber amortizado más rápidamente.
Si una persona con un sueldo aproximado a ¢1 millón tenía un crédito en dólares antes de octubre de 2006, y pagaba el equivalente a US$500 por mes, esto significaba aproximadamente unos ¢260 mil, es decir representaba un 26% de su salario.
Hoy en día, esa misma suma representa ¢246 mil, es decir un 5,5% menos.
Y si a eso le agregamos que los últimos aumentos salariales han sido de un nivel similar al de la inflación (aproximadamente un 10%), esa misma persona gana ahora 1,1 millón, por lo que el mismo préstamo le representa ahora un 22,3% de sus ingresos.
Y no hemos hablado de la baja en las tasas de interés internacionales. La tasa Libor, que es con la que se referencia el crédito, ha bajado más de dos puntos en el último año y medio.
¿Quiere decir esto que es un buen momento para tomar un préstamo en dólares?
No parece… pues si bien podría haber aún más bajas en las tasas internacionales por la recesión en Estados Unidos, esta misma recesión causaría una menor entrada de dólares a nuestro país y, por ende, que su valor se despegue de la banda inferior y perjudique a quienes pidieron préstamos en esa divisa.
En todo caso, si usted tiene un crédito en dólares o piensa tenerlo, tome las siguientes previsiones:

* Trate de pedir prestado en la misma moneda con la que genera sus ingresos. Las disparidades que se han visto en los últimos meses, muestra que no es recomendable ganar en una moneda y endeudarse en otra.

*Si las situaciones de mercado lo favorecen, como en el ejemplo de los dólares, aproveche para amortizar al máximo para que cuando lleguen los tiempos del alza en las tasas, el monto principal del crédito sea mucho más reducido.

*Trate de pagar a tiempo… si es un buen pagador, le será más fácil renegociar con el banco o encontrar otro que esté dispuesto a cambiar las condiciones de su préstamo, en caso de que lo necesite.


Este artículo fue publicado el lunes 18 de febrero en el suplemento INVERSIONISTA del diario La República.

jueves, 7 de febrero de 2008

Incentivo para gastar

La decisión del miércoles 6 de febrero del Banco Central de bajar la tasa básica pasiva (TBP) en 0,75% para alcanzar el 6,50%, es un incentivo al gasto de los costarricenses porque reduce lo que reciben por sus ahorros y hace más barato el crédito.
Los efectos de que la gente se sobreendeude pueden ser devastadores si las entidades financieras no toman control y se exceden en la concesión de préstamos, porque si después las tasas empiezan a subir, la gente podría tener problemas para honrar sus cuentas.
La tasa básica pasiva es, en principio, un promedio de las tasas de captación de los depósitos a seis meses de los bancos. Lo importante de este indicador es que sobre éste se basan muchos productos financieros y las tasas de crédito de las entidades.
Si, por ejemplo, un banco ofrecía un crédito con una tasa de interés de TBP + 1,5%, esto significa que al 6,50% en la que está actualmente la TBP debe agregarse un 1,5%, quedando en total un 8%.
Como la tasa se redujo 0,75%, es muy probable que muchos créditos referidos a dicha tasa, también se hayan reducido en ese porcentaje.
El mismo asunto ocurrirá con muchos títulos valores que basan el pago de sus rendimientos en la TBP. Los inversionistas que tienen estos títulos, o que tienen su dinero en los fondos de inversión y de pensión, verán reducidos los rendimientos.

¡Mucho cuidado!
Tomar la decisión de sacar un préstamo ahora puede ser una buena medida para aprovechar las bajas tasas. ¿Pero para qué un crédito? ¿Realmente lo necesita?
Si es para comprar vivienda, o para el desarrollo de una empresa personal, puede ser una excelente oportunidad, si se toma en cuenta que tal vez más adelante, con tasas más altas puede ser complicado obtener un crédito.
Para simplemente llenar la casa de objetos electrónicos o comprarse un auto de lujo, puede ser un paso en falso. Además, hay que tomar en cuenta que mucho crédito de consumo, en especial las tarjetas de crédito o los almacenes de línea blanca, prácticamente hacen caso omiso a las bajas en las tasas de interés.
En caso de que se decida a tomar un crédito para aprovechar la baja, debe tener muy claro que las tasas pueden subir nuevamente, y debería tener un "colchón" para cualquier eventualidad.
Por ejemplo, si por una casa obtuvo un crédito de 200 mil colones por mes, lo ideal sería que, por lo menos, guarde unos 20 mil colones (un 10%) adicionales cada mes, para contrarrestar una futura alza de los intereses.
Si la persona se acostumbra a que el pago de su crédito es mayor de lo que le corresponde tiene dos ventajas: la primera es que podría terminar el crédito en un plazo menor y, la más importante, que ajusta su estilo de vida a una eventual alza de los tipos de interés. En resumen, es mejor prevenir...

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¿Por qué hace esto el Banco Central?

El Banco Central, en su tarea por controlar la inflación, se encuentra en un conflicto. Para que la inflación no se dispare, sube la tasa de interés, con lo que controla el gasto de los consumidores y evita una mayor alza de los precios de los artículos, pero por otro lado, incentiva la llegada de capitales especulativos, provenientes del extranjero, debido a que en Estados Unidos y otros países las tasas están todavía más bajas.
Se trata de dineros de grandes inversionistas, que buscan aprovechar las mejores tasas que se pagan en Costa Rica para obtener una mayor rentabilidad. Pero son dineros de muy corto plazo
Entonces, al Central no le queda más remedio que bajar las tasas, porque el perjuicio del aumento del consumo sería menor al de la atracción de esos capitales. Lo que pasa es que esta medida hará que la gente decida gastar más, y por tal razón, haya más gente dispuesta a comprar los mismos artículos, con lo que éstos subirán de precio. Esto es inflación.
De ser así, la inflación podría seguir cerca del 10% anual por lo que la gente tiene que estar muy consciente en que debe sacar el máximo aprovechamiento de su dinero, puesto que cada vez le alcanzará para menos.

jueves, 3 de enero de 2008

Sobrevivir en la cuesta de enero

Después de un gustazo, un trancazo, dicen por ahí.
Mucha gente se fue de rumba, gastó todo el aguinaldo, y tras de todo, consumió mucho más de lo que el dinero le alcanza.
Era deseable que la gente ahorrara un poco de su ingreso extraordinario para estas fechas, pero el tiempo no se puede volver atrás, y ahora lo que queda es encarar la situación.
¿Cómo sobrevivir ahora, cuando no se tiene dinero ni para pasar la primera quincena, y encima ya viene la época de las compras escolares? Algunos dicen que es la cuesta de enero, febrero, marzo...
Yo diría que también, es la oportunidad para ordenar, de una vez por todas, su situación financiera.
A continuación daremos algunos consejos, que iremos ampliando conforme aparezcan más sugerencias y casos particulares de algunos lectores que pueden ayudar a enriquecer este espacio:

1-Elaborar un presupuesto. Haga una lista de todos los gastos que tiene pendiente para los próximos días y determine de cuánto dinero dispone. Esto le permitirá verificar las necesidades más urgentes (luz, agua, teléfono) y cuáles puede cancelar después.

2-Sin sacrificar el alimento del hogar, prescinda de comprar ciertos productos en el supermercado que no son tan necesarios. Por eso, mejor escoja sitios que no ofrezcan tanta variedad de productos para no caer en la tentación. Ah, y vaya con el estómago lleno, pues eso le ayudará a no dejarse llevar por un antojo.

3-Consolide las deudas de sus tarjetas de crédito en una sola. Las tarjetas ofrecen sistemas de compra de saldos, por lo que lo aconsejable es que utilice la tarjeta con menor tasa y mayor plazo. Así se mantendrá al día con sus acreedores y terminará pagando un interés bajo.
Hay entidades bancarias que ofrecen créditos en uno o dos días. Por lo general, las tasas que ofrecen son más bajas que las de las tarjetas, por lo que puede considerar esta opción para fusionar sus deudas en una sola.

4-Ante la necesidad de efectivo, una buena medida es hacer una venta de garage, o bien, a través de internet. Muchas cosas que no necesita pueden resultar atractivas para sus vecinos. No es recomendable que vaya a una compra-venta, porque lo que le ofrecen por su artículo es muy poco, el interés es muy alto, y si no consigue el dinero luego, perderá el bien.

5-Siguiendo con el uso del internet, puede ser más económico para usted hacer sus pagos a través de la red, o bien por medio de rebajos automáticos, en vez de ir usted mismo a hacer los pagos. Esto le ahorrará tiempo y dinero.

6-Minimice al máximo las salidas en el automóvil. Utilice el autobús, principalmente en estos días en que no hay tanto tráfico por motivo de las vacaciones.

6-Un consejo más: explíquele con claridad a su familia la situación económica por la que se está atravesando y pídales que le ayuden, no solo con el ahorro de energía, agua, teléfono e internet, sino también con un uso más eficiente de los recursos del hogar. Esto no solo ayudará a cuidar el ambiente, sino también a disponer de un poco más de dinero para el próximo mes.