La tarde de este lunes 7 de abril fue aprobado por consenso en primer debate el proyecto de ley para la Banca de Desarrollo, una herramienta que permitirá ofrecer créditos en condiciones ventajosas a miles de pequeños empresarios que por diversas razones no pueden acceder a créditos mediante la banca tradicional.
Si bien algunas entidades ya ofrecían este tipo de préstamos, como el Banco Nacional y algunas cooperativas o entidades de ahorro y crédito, la ley permitirá que otras entidades también puedan ofrecerlo.
Esto será posible gracias a la creación del Fideicomiso Nacional para el Desarrollo (FINADE) que garantizará dichos créditos. Es decir, si el emprendedor o empresario no cuenta con garantías suficientes, dicho fideicomiso será el que respalde a esa persona.
Esto permitirá que muchas personas que encuentran cientos de trabas para que muchas personas puedan tener independencia económica, no depender de un patrono y puedan desarrollar un negocio propio.
Las entidades que otorgan este tipo de préstamos han reconocido que el porcentaje de morosidad de estos clientes es muy baja, lo que prueba que las personas de escasos recursos son excelentes pagadores. Únicamente necesitan un pequeño impulso para salir adelante, y así mejorar la calidad de vida de muchos costarricenses.
lunes, 7 de abril de 2008
martes, 1 de abril de 2008
Para pensar... sobre los riesgos de la alta inflación
La siguiente nota internacional habla sobre el riesgo de que la economía de Estados Unidos tenga una inflación por encima del 3%, y las razones por las cuales no es conveniente. Ojalá que esto sirva de reflexión, en momentos en que la economía costarricense registra una inflación de casi el 12%, es decir, cuatro veces la que esperan contener en el país norteamericano.
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La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) considera que, en medio de la crisis actual, debe hacerse un esfuerzo para evitar que la inflación suba por encima del 3%, ya que un nivel superior a ese umbral resulta "dañino para la salud a largo plazo de la economía".
Así lo asegura Frederic S. Mishkin, uno de los gobernadores de la Reserva Federal de EEUU, en una conferencia de la que informa la propia FED en su página web, recogida por Servimedia.
Mishkin subrayó que, durante los últimos diez años, tanto los economistas como los responsables de los bancos centrales han alcanzado "un notable grado de consenso sobre la deseabilidad de una inflación baja y estable".
En concreto, ese consenso apunta a que la inflación debe moverse entre el 1% por abajo (tampoco menos, para evitar el riesgo de la deflación) y el 3% por arriba.
"Una inflación promedio fuera de esta horquilla sería dañina para la salud a largo plazo de la economía", subrayó el gobernador de la FED.
Una inflación alta, advirtió, distorsiona una eficiente asignación de recursos y se convierte en un impuesto implícito sobre el capital. Lo ideal, explicó, es que la inflación se mantenga lo bastante baja como para que "las familias y los negocios no la tengan en cuenta a la hora de hacer sus decisiones de cada día".
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La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) considera que, en medio de la crisis actual, debe hacerse un esfuerzo para evitar que la inflación suba por encima del 3%, ya que un nivel superior a ese umbral resulta "dañino para la salud a largo plazo de la economía".
Así lo asegura Frederic S. Mishkin, uno de los gobernadores de la Reserva Federal de EEUU, en una conferencia de la que informa la propia FED en su página web, recogida por Servimedia.
Mishkin subrayó que, durante los últimos diez años, tanto los economistas como los responsables de los bancos centrales han alcanzado "un notable grado de consenso sobre la deseabilidad de una inflación baja y estable".
En concreto, ese consenso apunta a que la inflación debe moverse entre el 1% por abajo (tampoco menos, para evitar el riesgo de la deflación) y el 3% por arriba.
"Una inflación promedio fuera de esta horquilla sería dañina para la salud a largo plazo de la economía", subrayó el gobernador de la FED.
Una inflación alta, advirtió, distorsiona una eficiente asignación de recursos y se convierte en un impuesto implícito sobre el capital. Lo ideal, explicó, es que la inflación se mantenga lo bastante baja como para que "las familias y los negocios no la tengan en cuenta a la hora de hacer sus decisiones de cada día".
viernes, 28 de marzo de 2008
Una guía para ir a la bolsa
Una de las características que tendrá este espacio es tratar de ofrecerle a sus lectores algunas recomendaciones de textos de fácil lectura y que pueden ayudar a comprender, de forma entretenida, cómo es el mercado financiero y económico.
En esta oportunidad traigo a colación el libro "Divisando Wall Street desde el Sur de América", escrito por el analista bursátil panameño José Abbo.
En realidad desconozco si el libro se vende en Costa Rica, pero igual, se puede adquirir a través de Amazon.com, de donde extraigo la sinopsis, con permiso del autor:
=========
El fascinante mundo de Wall Street. Al Sur de la deriva se divisa un mundo de oportunidades y riesgos. Ante la euforia bursátil que se ha propagado a través del continente Occidental, como consecuencia de la democratización del capital y el fácil acceso a la información ante la evolución de la Internet en los últimos años, muchos exploradores al nuevo mundo se han tirado al altamar sin un plan de navegación. ¡Cuidado! Irse de aventuras en la Bolsa de Valores sin brújula en mano es una proposición peligrosa. Arriesga quedarse rezagado como náufrago en altamar con su capital devorado por ávidos tiburones.
Del sinnúmero de literatura instructiva financiera, que bien pudiera servirle como guía, pocas están escritas directamente en su idioma, en un lenguaje común que le permite comprender lo que implica invertir en acciones, ofreciendo una explicación lógica, sencilla y pintoresca.
¿Dónde encontrar entonces un mapa de navegación que lo guíe a través de esta aventura?
La respuesta está en Divisando Wall Street desde el Sur de América, escrito desde Panamá, el centro del mundo y el corazón del universo, con el propósito de cubrir la falta de material didáctico dirigido exclusivamente a la comunidad de habla hispano. Este libro es un mapa del fascinante mundo de Wall Street, trazado de los cursos de inversión en el país natal del autor, y sus propias experiencias tanto en aguas picadas y calmadas.
Divisando Wall Street desde el Sur de América es una guía básica y completa, que le permitirá:
-Considerar si está preparado financieramente para invertir en acciones.
-Entender, de manera simple, conceptos de valuación financiera de valores.
-Entender y analizar los Estados Financieros de empresas listados en la Bolsa de Valores.
-Aplicar conceptos de análisis técnicos y gráficas para determinar niveles de compra y venta.
-Entender la estructura y el funcionamiento de las principales bolsas de valores en los EEUU.
-Abrir una cuenta con un corredor de bolsa y ejecutar transacciones utilizando la Internet.
-Entender la estructura de los fondos mutuos para integrarlos a su estrategia de inversión.
-Como utilizar la Internet como herramienta de análisis e investigación financiera.
Más información en:
http://www.amazon.com/Divisando-Wall-Street-desde-Am%C3%A9rica/dp/1587360055/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=books&qid=1206738677&sr=8-1
En esta oportunidad traigo a colación el libro "Divisando Wall Street desde el Sur de América", escrito por el analista bursátil panameño José Abbo.
En realidad desconozco si el libro se vende en Costa Rica, pero igual, se puede adquirir a través de Amazon.com, de donde extraigo la sinopsis, con permiso del autor:
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El fascinante mundo de Wall Street. Al Sur de la deriva se divisa un mundo de oportunidades y riesgos. Ante la euforia bursátil que se ha propagado a través del continente Occidental, como consecuencia de la democratización del capital y el fácil acceso a la información ante la evolución de la Internet en los últimos años, muchos exploradores al nuevo mundo se han tirado al altamar sin un plan de navegación. ¡Cuidado! Irse de aventuras en la Bolsa de Valores sin brújula en mano es una proposición peligrosa. Arriesga quedarse rezagado como náufrago en altamar con su capital devorado por ávidos tiburones.
Del sinnúmero de literatura instructiva financiera, que bien pudiera servirle como guía, pocas están escritas directamente en su idioma, en un lenguaje común que le permite comprender lo que implica invertir en acciones, ofreciendo una explicación lógica, sencilla y pintoresca.
¿Dónde encontrar entonces un mapa de navegación que lo guíe a través de esta aventura?
La respuesta está en Divisando Wall Street desde el Sur de América, escrito desde Panamá, el centro del mundo y el corazón del universo, con el propósito de cubrir la falta de material didáctico dirigido exclusivamente a la comunidad de habla hispano. Este libro es un mapa del fascinante mundo de Wall Street, trazado de los cursos de inversión en el país natal del autor, y sus propias experiencias tanto en aguas picadas y calmadas.
Divisando Wall Street desde el Sur de América es una guía básica y completa, que le permitirá:
-Considerar si está preparado financieramente para invertir en acciones.
-Entender, de manera simple, conceptos de valuación financiera de valores.
-Entender y analizar los Estados Financieros de empresas listados en la Bolsa de Valores.
-Aplicar conceptos de análisis técnicos y gráficas para determinar niveles de compra y venta.
-Entender la estructura y el funcionamiento de las principales bolsas de valores en los EEUU.
-Abrir una cuenta con un corredor de bolsa y ejecutar transacciones utilizando la Internet.
-Entender la estructura de los fondos mutuos para integrarlos a su estrategia de inversión.
-Como utilizar la Internet como herramienta de análisis e investigación financiera.
Más información en:
http://www.amazon.com/Divisando-Wall-Street-desde-Am%C3%A9rica/dp/1587360055/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=books&qid=1206738677&sr=8-1
¿Qué hago con mis dólares?
Recientemente conversaba con unos amigos sobre la actual situación del dólar, pues mucha gente cuenta con algún ahorro en esa moneda. Muchos tienen dolarizados los recursos de su pensión, algunas inversiones, reciben el pago de algún alquiler e incluso el salario se los dan en dólares.
La incertidumbre surge pues cada vez el dólar se devalúa más respecto al colón, e incluso se afirma que podría llegar a un piso de 450 colones y hasta menos. La situación tiene tan asustada a tanta gente que muchos piensan deshacerse de deshacerse de sus dólares y refugiarse en la aparentemente moneda local.
Otro elemento que toman en cuenta es que las tasas que pagan las inversiones en dólares también bajan fuertemente.
Pero si se cambian de moneda. tendrán que asumir la pérdida por la caída del dólar en relación con el colón (vale cerca de un 4% menos que hace un año), sin tomar en cuenta que eventualmente la moneda pueda recuperarse.
Otros afirman que es mejor buscar otra opción como el euro, que luce más fuerte que el dólar en estos momentos.
Pero hay que tener cuidado, por si lo que se está dando es una situación PASAJERA. El euro tiene el valor más alto de su historia, y algunos opinan que en algún momento tendrá que caer. En relación con el colón, hay que tomar en cuenta que lo que sucede es que hay un exceso de oferta de dólares, y si ésta disminuye, el valor de la divisa podría aumentar de nuevo.
Pero esta es una situación que sólo podrá verse conformarse pase el tiempo, es decir, que quienes deben pensar en eso son quienes tienen una inversión en dólares a largo plazo.
Quien cree que el dinero lo va a ocupar pronto, sí podría evaluar si mantenerse dolarizado por el resto del año es conveniente para sus intereses. Pero si el dinero no lo necesitará todavía, ¿por qué correr al banco?
Incluso, un experto en la materia como Fernando Estrada, analista del puesto de bolsa Aldesa, me comentó que si alguien tiene inversiones en dólares, que mejor las mantenga.
No es seguro que el dólar se vaya a revaluar en el corto plazo, pero tampoco lo es pensar que el colón seguirá superando a su par norteamericano con el transcurrir de los años.
La incertidumbre surge pues cada vez el dólar se devalúa más respecto al colón, e incluso se afirma que podría llegar a un piso de 450 colones y hasta menos. La situación tiene tan asustada a tanta gente que muchos piensan deshacerse de deshacerse de sus dólares y refugiarse en la aparentemente moneda local.
Otro elemento que toman en cuenta es que las tasas que pagan las inversiones en dólares también bajan fuertemente.
Pero si se cambian de moneda. tendrán que asumir la pérdida por la caída del dólar en relación con el colón (vale cerca de un 4% menos que hace un año), sin tomar en cuenta que eventualmente la moneda pueda recuperarse.
Otros afirman que es mejor buscar otra opción como el euro, que luce más fuerte que el dólar en estos momentos.
Pero hay que tener cuidado, por si lo que se está dando es una situación PASAJERA. El euro tiene el valor más alto de su historia, y algunos opinan que en algún momento tendrá que caer. En relación con el colón, hay que tomar en cuenta que lo que sucede es que hay un exceso de oferta de dólares, y si ésta disminuye, el valor de la divisa podría aumentar de nuevo.
Pero esta es una situación que sólo podrá verse conformarse pase el tiempo, es decir, que quienes deben pensar en eso son quienes tienen una inversión en dólares a largo plazo.
Quien cree que el dinero lo va a ocupar pronto, sí podría evaluar si mantenerse dolarizado por el resto del año es conveniente para sus intereses. Pero si el dinero no lo necesitará todavía, ¿por qué correr al banco?
Incluso, un experto en la materia como Fernando Estrada, analista del puesto de bolsa Aldesa, me comentó que si alguien tiene inversiones en dólares, que mejor las mantenga.
No es seguro que el dólar se vaya a revaluar en el corto plazo, pero tampoco lo es pensar que el colón seguirá superando a su par norteamericano con el transcurrir de los años.
lunes, 24 de marzo de 2008
La bola de nieve II
En el anterior comentario, se hablaba de la bola de nieve desde el punto de vista de productos financieros como los fondos de inversión de crecimiento y los fondos de pensión.
Ahora quiero exponer de este mismo efecto pero para un emprendimiento propio. Con las tasas de interés tan bajas como las actuales, en realidad el poco dinero que queda disponible para el ahorro tampoco se traduce en un incremento interesante con el paso del tiempo, y mas bien, la tendencia sería negativa si tomamos en cuenta que los precios de lo que compramos sube más rápidamente que lo que nos pagan las entidades financieras por darles nuestros recursos.
En ese sentido, veo mucho más conveniente tomar una pequeña porción (tan pequeña que no demande una erogación que lesione el presupuesto rutinario) y cuyo seguimiento no demande más allá de unas pocas horas a la semana. Debe tomar en cuenta que deben ser recursos que no va a emplear en un largo tiempo, o que incluso usted mismo decida que no los volverá a utilizar hasta que no se cumpla la meta propuesta.
El monto usted lo decide, no importa lo pequeño que sea. Lo primordial es que no implique una erogación que lesione su presupuesto o que sea dinero que debe tomar poco tiempo después.
Otro elemento muy importante. Si lo que estamos hablando es de buscar un incremento de capital, no es buena idea "tocar" el producto de esa inversión inicial. Lo mejor es reinvertirla en la misma actividad.
¿Y en qué actividad? En la que quien va a asumir el emprendimiento tenga el suficiente conocimiento o destreza como para saber que tendrá probabilidades de éxito, por lo menos en la primera etapa de la inversión.
Una actividad afín a lo que se hace podría ser una buena alternativa, siempre y cuando ésta no lo limite en tiempo y disponibilidad de la principal.
Si por ejemplo, si se tiene una ferretería o un bazar, lo que se puede hacer es tener por aparte un producto que no entre dentro del negocio principal. El producto se compraría con ese pequeño capital semilla y las ganancias que se obtengan se utilizarán para comprar más producto, o bien, otro tipo de productos que entren dentro de ese negocio alterno.
Igualmente la opción puede ser interesante para una persona asalariada, o bien un ejecutivo, y ésto sería válido tanto para actividad comercial, inmobiliaria, servicios profesionales, etc.
Lo que debe quedar muy claro es que quien genera la actividad alterna no la necesita para vivir, ni va a tomar pequeños montos para gastos extraordinarios, pues de ser así, se perderá el efecto "bola de nieve".
Para resumir, hay que tener muy claros estos conceptos:
-No utilizar dinero más allá de lo que la persona cree que no necesitará, al menos por bastante tiempo.
-Dedicar unas cuantas horas a la semana, con el fin de dar seguimiento al pequeño negocio. No olvidar la actividad principal o dedicarse de lleno al nuevo negocio, sin estar seguro de que será rentable en el mediano y largo plazo.
-Dinero que entra, no sale. Es decir, lo que se gana será para aumentar el capital del pequeño emprendimiento. Si se toman las ganancias, se está condenando el negocio al estancamiento.
Ahora quiero exponer de este mismo efecto pero para un emprendimiento propio. Con las tasas de interés tan bajas como las actuales, en realidad el poco dinero que queda disponible para el ahorro tampoco se traduce en un incremento interesante con el paso del tiempo, y mas bien, la tendencia sería negativa si tomamos en cuenta que los precios de lo que compramos sube más rápidamente que lo que nos pagan las entidades financieras por darles nuestros recursos.
En ese sentido, veo mucho más conveniente tomar una pequeña porción (tan pequeña que no demande una erogación que lesione el presupuesto rutinario) y cuyo seguimiento no demande más allá de unas pocas horas a la semana. Debe tomar en cuenta que deben ser recursos que no va a emplear en un largo tiempo, o que incluso usted mismo decida que no los volverá a utilizar hasta que no se cumpla la meta propuesta.
El monto usted lo decide, no importa lo pequeño que sea. Lo primordial es que no implique una erogación que lesione su presupuesto o que sea dinero que debe tomar poco tiempo después.
Otro elemento muy importante. Si lo que estamos hablando es de buscar un incremento de capital, no es buena idea "tocar" el producto de esa inversión inicial. Lo mejor es reinvertirla en la misma actividad.
¿Y en qué actividad? En la que quien va a asumir el emprendimiento tenga el suficiente conocimiento o destreza como para saber que tendrá probabilidades de éxito, por lo menos en la primera etapa de la inversión.
Una actividad afín a lo que se hace podría ser una buena alternativa, siempre y cuando ésta no lo limite en tiempo y disponibilidad de la principal.
Si por ejemplo, si se tiene una ferretería o un bazar, lo que se puede hacer es tener por aparte un producto que no entre dentro del negocio principal. El producto se compraría con ese pequeño capital semilla y las ganancias que se obtengan se utilizarán para comprar más producto, o bien, otro tipo de productos que entren dentro de ese negocio alterno.
Igualmente la opción puede ser interesante para una persona asalariada, o bien un ejecutivo, y ésto sería válido tanto para actividad comercial, inmobiliaria, servicios profesionales, etc.
Lo que debe quedar muy claro es que quien genera la actividad alterna no la necesita para vivir, ni va a tomar pequeños montos para gastos extraordinarios, pues de ser así, se perderá el efecto "bola de nieve".
Para resumir, hay que tener muy claros estos conceptos:
-No utilizar dinero más allá de lo que la persona cree que no necesitará, al menos por bastante tiempo.
-Dedicar unas cuantas horas a la semana, con el fin de dar seguimiento al pequeño negocio. No olvidar la actividad principal o dedicarse de lleno al nuevo negocio, sin estar seguro de que será rentable en el mediano y largo plazo.
-Dinero que entra, no sale. Es decir, lo que se gana será para aumentar el capital del pequeño emprendimiento. Si se toman las ganancias, se está condenando el negocio al estancamiento.
La bola de nieve
Muchas veces hemos oído hablar de la famosa bola de nieve. Lo hemos escuchado en términos muy negativos, pero también positivos.
En lo negativo, ocurre cuando nos metemos en una deuda, y para pagarla, asumimos otra. Para pagar esta otra deuda, tomamos un nuevo préstamo, lo que involucra mayores costos de formalización, a veces tasas más altas y lógicamente, un monto mayor. Cuando nos damos cuenta estamos ante una situación en que la deuda se vuelve insostenible.
Pero veámoslo al revés, como una manera de que un pequeño capital crezca y crezca hasta alcanzar un nivel que nos permita cumplir un sueño o disponer de recursos suficientes para el retiro o cumplir una obligación futura.
Ese principio se refleja más claramente en los fondos de inversión de crecimiento, o bien, los mismos fondos de pensión. En el primero, el capital inicial permanece, mientras el monto crece y crece hasta que el inversionista decide tomar la inversión más los rendimientos.
En el segundo caso, el capital inicial es muy pequeño, pero mes a mes va acumulando recursos y conforme pasa el tiempo, éstos generan un volumen que permitirá al afiliado al plan, de disfrutar de una pensión.
Actualmente ambas figuras sufren la situación de bajas tasas de interés, lo que se supone es una situación coyuntural. Estos productos, en especial los fondos de pensión, deben ver su rendimiento promedio en un espacio largo de tiempo. Y largo no son tres o cuatro años, sino 25 o 30.
En lo negativo, ocurre cuando nos metemos en una deuda, y para pagarla, asumimos otra. Para pagar esta otra deuda, tomamos un nuevo préstamo, lo que involucra mayores costos de formalización, a veces tasas más altas y lógicamente, un monto mayor. Cuando nos damos cuenta estamos ante una situación en que la deuda se vuelve insostenible.
Pero veámoslo al revés, como una manera de que un pequeño capital crezca y crezca hasta alcanzar un nivel que nos permita cumplir un sueño o disponer de recursos suficientes para el retiro o cumplir una obligación futura.
Ese principio se refleja más claramente en los fondos de inversión de crecimiento, o bien, los mismos fondos de pensión. En el primero, el capital inicial permanece, mientras el monto crece y crece hasta que el inversionista decide tomar la inversión más los rendimientos.
En el segundo caso, el capital inicial es muy pequeño, pero mes a mes va acumulando recursos y conforme pasa el tiempo, éstos generan un volumen que permitirá al afiliado al plan, de disfrutar de una pensión.
Actualmente ambas figuras sufren la situación de bajas tasas de interés, lo que se supone es una situación coyuntural. Estos productos, en especial los fondos de pensión, deben ver su rendimiento promedio en un espacio largo de tiempo. Y largo no son tres o cuatro años, sino 25 o 30.
¿Vale la pena ahorrar ahora?
Con las tasas de interés que pagan las cuentas de ahorro, los certificados a plazo e incluso la mayoría de los fondos de inversión, uno pensaría que no es buena idea.
Sin embargo, la respuesta debe ser siempre un ¡sí! ¿Por qué?
Porque solo por medio del hábito del ahorro se puede acumular capital que permitirá tener el dinero suficiente para adquirir un bien que se necesita, para cubrir compromisos futuros como la educación de los hijos, la pensión, o tener una reserva para emergencias.
Incluso si uno tiene la capacidad de pago suficiente para comprar una casa o un vehículo, siempre es necesario contar con un dinero para hacer el primer pago (prima) y tener efectivo para pagar los gastos de avalúo y formalización, en los casos que sea necesario. Si no se cuenta con ese dinero, habría que hacer un doble crédito, uno para el primer pago y demás gastos, y otro para la deuda mayor, lo cual no me parece recomendable porque podría crear un desbalance financiero en el corto plazo.
Ahora bien, las señales que envían las autoridades financieras hacen pensar que no vale la pena ahorrar ahora porque las tasas que pagan los bancos y demás entidades financieras no cubre ni siquiera el crecimiento de los precios, es decir, la inflación.
No parece tener mucho sentido ahorrar hoy 1000 colones para comprar algo que dentro de un año valdrá 1100 colones, si con las tasas que se pagan apenas logro la suma de 1050. Tendría más sentido hacer la compra ahora mismo.
No obstante, el actual momento se puede calificar de pasajero. Expertos financieros califican que no es sostenible el actual nivel de tasas. Pueden suceder dos cosas: o que las tasas vuelvan al alza, a niveles muy superiores del 12% por el que podría rondar nuestra actual inflación, o que el Banco Central por fin logre controlar el crecimiento de precios y ésta baje a niveles por debajo del 5 o 6%, con lo que se compensaría el actual nivel de tasas de interés que pagan los bancos a sus ahorrantes.
Esta última situación sería la más deseable, tanto para volver a incentivar el hábito del ahorro, como también para que se mantenga la estabilidad de nuestra economía.
Sin embargo, la respuesta debe ser siempre un ¡sí! ¿Por qué?
Porque solo por medio del hábito del ahorro se puede acumular capital que permitirá tener el dinero suficiente para adquirir un bien que se necesita, para cubrir compromisos futuros como la educación de los hijos, la pensión, o tener una reserva para emergencias.
Incluso si uno tiene la capacidad de pago suficiente para comprar una casa o un vehículo, siempre es necesario contar con un dinero para hacer el primer pago (prima) y tener efectivo para pagar los gastos de avalúo y formalización, en los casos que sea necesario. Si no se cuenta con ese dinero, habría que hacer un doble crédito, uno para el primer pago y demás gastos, y otro para la deuda mayor, lo cual no me parece recomendable porque podría crear un desbalance financiero en el corto plazo.
Ahora bien, las señales que envían las autoridades financieras hacen pensar que no vale la pena ahorrar ahora porque las tasas que pagan los bancos y demás entidades financieras no cubre ni siquiera el crecimiento de los precios, es decir, la inflación.
No parece tener mucho sentido ahorrar hoy 1000 colones para comprar algo que dentro de un año valdrá 1100 colones, si con las tasas que se pagan apenas logro la suma de 1050. Tendría más sentido hacer la compra ahora mismo.
No obstante, el actual momento se puede calificar de pasajero. Expertos financieros califican que no es sostenible el actual nivel de tasas. Pueden suceder dos cosas: o que las tasas vuelvan al alza, a niveles muy superiores del 12% por el que podría rondar nuestra actual inflación, o que el Banco Central por fin logre controlar el crecimiento de precios y ésta baje a niveles por debajo del 5 o 6%, con lo que se compensaría el actual nivel de tasas de interés que pagan los bancos a sus ahorrantes.
Esta última situación sería la más deseable, tanto para volver a incentivar el hábito del ahorro, como también para que se mantenga la estabilidad de nuestra economía.
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