Con la cantidad de atracos que se están dando en nuestras calles, cuya última expresión son los conocidos "paseos millonarios", queda en evidencia la vulnerabilidad que tienen las tarjetas de crédito y débito ante los hampones.
Por más guardada que uno tenga la clave, el individuo es obligado a darla a los delincuentes para salvar su vida.
No hay mucho que hacer cuando sucede esta desgracia.
Por lo menos, con la cuenta de ahorros se pueden tomar algunas acciones. Una de ellas es mantener el dinero en un fondo de inversión de corto plazo.
Con los modernos sistemas de transacción que existen en los bancos, el cliente puede depositar el dinero que no vaya a necesitar ya mismo en un fondo de mercado de dinero (corto plazo). Por ejemplo, puede tener ahí el dinero para el pago de la casa, o bien, el salario de la quincena y en lugar de gastarlo, utilizar una tarjeta de crédito, en el entendido de que cuando venga la fecha de corte, el cliente programará un pago de contado.
En el fondo, el dinero gana alguna rentabilidad, y de alguna manera está seguro contra los delincuentes, pues en caso de robo de la tarjeta o un "paseo millonario", ellos no podrían sacar más que el saldo que se mantiene en la cuenta para los gastos diarios.
En este sentido, habrá que ser un poco más ordenado, consultar el internet constantemente y programar los pagos, no vaya a ser que el cuentahabiente no tenga el dinero a tiempo. Hay que recordar que los fondos de inversión pagan T+1, es decir, los dineros se aplican a la cuenta un día después de que se solicita su redención del fondo.
jueves, 28 de mayo de 2009
miércoles, 20 de mayo de 2009
Ahorro en la carretera
Recientemente escuché a autoridades del Ministerio de Obras Públicas y Transportes asegurar que es "imposible" hacer cobros diferenciados por peaje en la carretera San José-Ciudad Colón, ahora concesionada a la empresa Autopistas del Sol, para los vecinos de esa localidad.
Este es un tema realmente importante para usuarios del servicio que van a tener que pasar todos los días por la carretera para ir a sus trabajos y que, en el mejor de los casos tendrán que pagar casi mil colones diarios, aunque podría ser más si son personas que por sus ocupaciones deben pasar varias veces al día por la misma autopista.
No sé qué tan profundamente se habrá discutido sobre el tema, pero hablando con un compañero de oficina, vimos que ciertamente sí tiene solución.
Estando la tecnología ya disponible, como el dispositivo electrónico llamado Quick Pass y que se recarga con un depósito de dinero en una cuenta del banco HSBC, es simple hacerlo. Se puede incluir una tarjeta virtual para usuarios frecuentes, en que el cliente deposita un monto específico por el uso constante de la carretera.
Se puede hacer al estilo de las tarjetas de prepago que están muy extendidas en otros países centroamericanos, donde el cliente adquiere un monto específico y la debe usar por un tiempo determinado. Por ejemplo, si se aprueba que los usuarios de este sistema paguen la mitad del monto estipulado, deben comprar una tarjeta que sea equivalente al uso que tendría durante una semana o un mes. Si la gastó antes de ese tiempo deberá adquirir otra para poder seguir manteniendo ese mejor precio, pero si no la utiliza, a su fecha de vencimiento perderá su saldo. De esta manera se garantiza que la tarjeta sea usada solo por quien realmente la va a necesitar.
Como la tarjeta es virtual, el monto se cargará directamente a la cuenta que está relacionada con el dispositivo electrónico.
Me parece que en lugar de tener una actitud negativista, las autoridades del gobierno y la empresa concesionaria deberían buscar opciones creativas para beneficio de los usuarios.
Este es un tema realmente importante para usuarios del servicio que van a tener que pasar todos los días por la carretera para ir a sus trabajos y que, en el mejor de los casos tendrán que pagar casi mil colones diarios, aunque podría ser más si son personas que por sus ocupaciones deben pasar varias veces al día por la misma autopista.
No sé qué tan profundamente se habrá discutido sobre el tema, pero hablando con un compañero de oficina, vimos que ciertamente sí tiene solución.
Estando la tecnología ya disponible, como el dispositivo electrónico llamado Quick Pass y que se recarga con un depósito de dinero en una cuenta del banco HSBC, es simple hacerlo. Se puede incluir una tarjeta virtual para usuarios frecuentes, en que el cliente deposita un monto específico por el uso constante de la carretera.
Se puede hacer al estilo de las tarjetas de prepago que están muy extendidas en otros países centroamericanos, donde el cliente adquiere un monto específico y la debe usar por un tiempo determinado. Por ejemplo, si se aprueba que los usuarios de este sistema paguen la mitad del monto estipulado, deben comprar una tarjeta que sea equivalente al uso que tendría durante una semana o un mes. Si la gastó antes de ese tiempo deberá adquirir otra para poder seguir manteniendo ese mejor precio, pero si no la utiliza, a su fecha de vencimiento perderá su saldo. De esta manera se garantiza que la tarjeta sea usada solo por quien realmente la va a necesitar.
Como la tarjeta es virtual, el monto se cargará directamente a la cuenta que está relacionada con el dispositivo electrónico.
Me parece que en lugar de tener una actitud negativista, las autoridades del gobierno y la empresa concesionaria deberían buscar opciones creativas para beneficio de los usuarios.
lunes, 16 de marzo de 2009
¿En qué invertir en estos tiempos?
Con la crisis en los mercados bursátiles y financieros, es muy arriesgado pensar en una inversión que sea segura en estos tiempos. Sin embargo, habrá inversionistas que estén buscando oportunidades.
Si se pretende acudir a los mercados accionarios internacionales, una buena posibilidad serían las acciones relacionadas con el sector de tecnología.
El analista de Aldesa Valores, Erick Vargas, explica las razones:
"Las empresas que invierten en tecnología casi no tienen deudas, porque su crecimiento no es a base de deuda para construir fábricas sino que dependen de su recurso humano, de su fuerza creativa para desarrollar nuevos productos".
En este sentido, enfatizó en empresas relacionadas con desarrollo de software, hardware, comunicaciones, compañías que ayudan automatizar procesos por lo que sus productos pueden ayudar a bajar costos a las empresas.
Amén de este tipo de industria, también puede haber una buena oportunidad en el sector de consumo básico, energía. Tecnologías limpias puede resultar interesante, pero está por verse si las empresas que desarrollan estos productos alcanzarán rentabilidad en el corto plazo.
Vargas responde otra pregunta: ¿Ya es hora de invertir en acciones, tomando en cuenta que posiblemente ya hayan tocado fondo?
"Es difícil establecer cuál es el punto más bajo. Una recomendación es tomar posiciones en forma gradual. Si quiero colocar 100 en una empresa, primero coloco 20 y después otros 20, y así gradualmente. En promedio se compraría a un precio relativamente bueno, sin poner en riesgo toda mi inversión en caso de que el precio siga cayendo. En esto, es mejor llegar tarde, que llegar temprano, es decir, es mejor dejar ir un poco de repunte en la acción, que arriesgarse a perder todo.
El analista no recomienda el sector financiero, el cual podría tener una lenta recuperación. Por ejemplo, las acciones de Citi valen centavos, pero se corre el riesgo de perder toda la inversión, si el gobierno de Estados Unidos incrementa su intervención.
Si se pretende acudir a los mercados accionarios internacionales, una buena posibilidad serían las acciones relacionadas con el sector de tecnología.
El analista de Aldesa Valores, Erick Vargas, explica las razones:
"Las empresas que invierten en tecnología casi no tienen deudas, porque su crecimiento no es a base de deuda para construir fábricas sino que dependen de su recurso humano, de su fuerza creativa para desarrollar nuevos productos".
En este sentido, enfatizó en empresas relacionadas con desarrollo de software, hardware, comunicaciones, compañías que ayudan automatizar procesos por lo que sus productos pueden ayudar a bajar costos a las empresas.
Amén de este tipo de industria, también puede haber una buena oportunidad en el sector de consumo básico, energía. Tecnologías limpias puede resultar interesante, pero está por verse si las empresas que desarrollan estos productos alcanzarán rentabilidad en el corto plazo.
Vargas responde otra pregunta: ¿Ya es hora de invertir en acciones, tomando en cuenta que posiblemente ya hayan tocado fondo?
"Es difícil establecer cuál es el punto más bajo. Una recomendación es tomar posiciones en forma gradual. Si quiero colocar 100 en una empresa, primero coloco 20 y después otros 20, y así gradualmente. En promedio se compraría a un precio relativamente bueno, sin poner en riesgo toda mi inversión en caso de que el precio siga cayendo. En esto, es mejor llegar tarde, que llegar temprano, es decir, es mejor dejar ir un poco de repunte en la acción, que arriesgarse a perder todo.
El analista no recomienda el sector financiero, el cual podría tener una lenta recuperación. Por ejemplo, las acciones de Citi valen centavos, pero se corre el riesgo de perder toda la inversión, si el gobierno de Estados Unidos incrementa su intervención.
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jueves, 5 de marzo de 2009
Ofertas para bien o para mal
Con la crisis económica y las bajas ventas, la temporada de ofertas se ha extendido más de la cuenta. Es común encontrar en esta época promociones de 50% y hasta más de descuento por determinados artículos.
El consumidor se enfrenta a un dilema: aprovechar los descuentos bajo el riesgo de endeudarse más de la cuenta.
Creo más bien que debe tomarse como una oportunidad para adquirir bienes que de todas maneras se necesitan con la ventaja de que el costo es mucho menor que hace unos meses.
Esto quiere decir que la oferta solo vale si la persona requiere necesariamente ese bien o si ya tenía presupuestado su dinero para adquirir cierta mercancía o servicio.
Para el primer caso, el mejor ejemplo es si hay una oferta para comprar arroz, artículo indispensable en la mayoría de los hogares.
Pero también es oferta, si tenía pensado comprar un par de zapatos y, a la hora de ir a buscarlos, encuentra que están con precio rebajado.
El problema es llegar a la tienda de zapatos y en vez de comprar el par que necesita, adquiere cuatro o cinco más porque "están en oferta". Ahí lo que está haciendo el consumidor es sobregirar el presupuesto estimado, cayendo en la trampa.
Para quienes están sobreendeudados ya con las tarjetas de crédito, este es un pésimo momento para ir al centro comercial.
En resumen:
*La oferta es válida solo si se trata de artículos que son indispensables comprar o productos para los cuales ya se tenía un presupuesto para adquirirlos.
*Camine y compare en busca de productos similares con mejor precio.
*Si necesita algún artículo y no le han rebajado el precio, pero no es urgente, puede esperar prudentemente unas semanas a la espera de posibles promociones.
*En el comercio solicite una rebaja en el precio del artículo. En esta época, muchos comerciantes preferirán perder un poco de su ganancia que perder la venta.
El consumidor se enfrenta a un dilema: aprovechar los descuentos bajo el riesgo de endeudarse más de la cuenta.
Creo más bien que debe tomarse como una oportunidad para adquirir bienes que de todas maneras se necesitan con la ventaja de que el costo es mucho menor que hace unos meses.
Esto quiere decir que la oferta solo vale si la persona requiere necesariamente ese bien o si ya tenía presupuestado su dinero para adquirir cierta mercancía o servicio.
Para el primer caso, el mejor ejemplo es si hay una oferta para comprar arroz, artículo indispensable en la mayoría de los hogares.
Pero también es oferta, si tenía pensado comprar un par de zapatos y, a la hora de ir a buscarlos, encuentra que están con precio rebajado.
El problema es llegar a la tienda de zapatos y en vez de comprar el par que necesita, adquiere cuatro o cinco más porque "están en oferta". Ahí lo que está haciendo el consumidor es sobregirar el presupuesto estimado, cayendo en la trampa.
Para quienes están sobreendeudados ya con las tarjetas de crédito, este es un pésimo momento para ir al centro comercial.
En resumen:
*La oferta es válida solo si se trata de artículos que son indispensables comprar o productos para los cuales ya se tenía un presupuesto para adquirirlos.
*Camine y compare en busca de productos similares con mejor precio.
*Si necesita algún artículo y no le han rebajado el precio, pero no es urgente, puede esperar prudentemente unas semanas a la espera de posibles promociones.
*En el comercio solicite una rebaja en el precio del artículo. En esta época, muchos comerciantes preferirán perder un poco de su ganancia que perder la venta.
martes, 20 de enero de 2009
Vivir sin pedir prestado, ¿se puede?
"Nunca voy a hipotecar mi casa porque es el futuro de mis hijos".
"Jamás pediré prestado, prefiero ahorrar la plata y hasta que tenga todo el monto compraré lo que necesito".
"No pido prestado porque termino pagando entre tres y cuatro veces lo que pedí inicialmente".
Frases como estas son muy comunes, y llevan mucha razón. Las tasas de interés han venido en alzada y muchos se están viendo en serios problemas para pagarlos.
Sin embargo, no está mal hacer un préstamo para obtener un bien, remodelar la casa o bien iniciar un proyecto propio.
Alcanzar un sueño es dificil si no se tiene el dinero a la mano y muchas veces eso solo se puede lograr con un préstamo. Y si el monto es muy alto, prácticamente el único bien que puede garantizarlo es la propia casa de habitación.
Que existen riesgos, claro que los hay. Pero si usted es una persona que le gusta cumplir lo que se propone, que no le gusta deberle a nadie, no tiene por qué preocuparse.
Eso sí, tome algunas medidas porque ciertamente estos tiempos son más difíciles para honrar los compromisos:
*Evite los créditos para consumo. Si quiere endeudarse para comprar un vehículo o equipo electrónico, tome en cuenta que estos bienes se deprecian rápidamente. Haga el préstamo si realmente lo necesita para sacar una productividad de él. Por ejemplo, si lo requiere para visitar clientes, o una computadora para hacer trabajos en casa.
*Si va a hipotecar la casa, que sea para reparaciones, ampliación, o bien para un proyecto productivo que tenga muchas posibilidades de éxito.
*Trate de pedir un monto que no le resulte difícil pagar. Los bancos generalmente prestaban a un 30% del ingreso neto familiar, pero ahora prestan cerca del 20%. Lo ideal sería que el monto de su crédito represente entre un 10 y un 15% con el fin de no tener sobresaltos repentinos, o bien, que en un cambio de trabajo, sus ingresos sean menores.
*Si es posible, tome un seguro de desempleo. Así se sentirá más tranquilo y tendrá cómo pagar el crédito mientras consigue un nuevo trabajo.
"Jamás pediré prestado, prefiero ahorrar la plata y hasta que tenga todo el monto compraré lo que necesito".
"No pido prestado porque termino pagando entre tres y cuatro veces lo que pedí inicialmente".
Frases como estas son muy comunes, y llevan mucha razón. Las tasas de interés han venido en alzada y muchos se están viendo en serios problemas para pagarlos.
Sin embargo, no está mal hacer un préstamo para obtener un bien, remodelar la casa o bien iniciar un proyecto propio.
Alcanzar un sueño es dificil si no se tiene el dinero a la mano y muchas veces eso solo se puede lograr con un préstamo. Y si el monto es muy alto, prácticamente el único bien que puede garantizarlo es la propia casa de habitación.
Que existen riesgos, claro que los hay. Pero si usted es una persona que le gusta cumplir lo que se propone, que no le gusta deberle a nadie, no tiene por qué preocuparse.
Eso sí, tome algunas medidas porque ciertamente estos tiempos son más difíciles para honrar los compromisos:
*Evite los créditos para consumo. Si quiere endeudarse para comprar un vehículo o equipo electrónico, tome en cuenta que estos bienes se deprecian rápidamente. Haga el préstamo si realmente lo necesita para sacar una productividad de él. Por ejemplo, si lo requiere para visitar clientes, o una computadora para hacer trabajos en casa.
*Si va a hipotecar la casa, que sea para reparaciones, ampliación, o bien para un proyecto productivo que tenga muchas posibilidades de éxito.
*Trate de pedir un monto que no le resulte difícil pagar. Los bancos generalmente prestaban a un 30% del ingreso neto familiar, pero ahora prestan cerca del 20%. Lo ideal sería que el monto de su crédito represente entre un 10 y un 15% con el fin de no tener sobresaltos repentinos, o bien, que en un cambio de trabajo, sus ingresos sean menores.
*Si es posible, tome un seguro de desempleo. Así se sentirá más tranquilo y tendrá cómo pagar el crédito mientras consigue un nuevo trabajo.
viernes, 16 de enero de 2009
La estafa Madoff, explicada por Abadía
Recientemente sonó el caso del que muchos consideraban un genio de las finanzas y resultó ser un estafador: se trata del estadounidnese Bernard Madoff, quien causó revuelo al timar a muchos inversionistas por una suma total de US$50 mil millones.
La forma en que lo hizo lo explica magistralmente el especialista español Leopoldo Abadía, el cual anteriormente nos ilustró sobre la crisis financiera de una forma simple y sin rodeos.
http://www.youtube.com/watch?v=yUM7UYp65qc&feature=rec-HM-fresh+div
La forma en que lo hizo lo explica magistralmente el especialista español Leopoldo Abadía, el cual anteriormente nos ilustró sobre la crisis financiera de una forma simple y sin rodeos.
http://www.youtube.com/watch?v=yUM7UYp65qc&feature=rec-HM-fresh+div
martes, 6 de enero de 2009
Tarjetas de crédito, ¿amigas o enemigas?
Es muy común encontrarse con gente que afirma que nunca volverá a usar una tarjeta de crédito en su vida. Esto es porque vivieron una terrible experiencia con ellas.
Lo más común es que se endeudaron con compras y pasaron años y años haciendo pagos interminables.
Lo que pasó con la gran mayoría de estas personas es que no supieron utilizar este recurso de financiamiento.
Una tarjeta de crédito bien utilizada puede convertirse en una herramienta de acceso inmediato a dinero o bienes que se necesitan en este momento. Si una persona sabe que muy pronto obtendrá una entrada económica pero necesita hacer la compra hoy, la tarjeta de crédito puede ser un aliado importante.
Un buen ejemplo es una persona que recibirá el salario escolar. Si sabe que dentro de dos semanas recibirá ese beneficio, puede darse el lujo de hacer las compras hoy mismo, aprovechando ofertas o bien, porque quiere evitar carreras de última hora o desabasto en ciertos productos.
Pero esta persona debe saber que una vez que reciba el dinero, lo primero que debe hacer es apartar el dinero que gastó con la tarjeta para irla a pagar en la fecha correspondiente.
El problema es que mucha gente ve muy fácil utilizar el dinero en otra cosa y no se fija que las tasas de interés de las tarjetas son sumamente altas. Si usamos la tarjeta para financiarnos, veremos con horror que nuestra deuda crecerá y crecerá hasta prácticamente ahogarnos.
No olvide que la tarjeta es un medio de pago y no de financiamiento.
Si se mete esto en la cabeza nunca tendrá problemas con sus tarjetas de crédito.
Lo más común es que se endeudaron con compras y pasaron años y años haciendo pagos interminables.
Lo que pasó con la gran mayoría de estas personas es que no supieron utilizar este recurso de financiamiento.
Una tarjeta de crédito bien utilizada puede convertirse en una herramienta de acceso inmediato a dinero o bienes que se necesitan en este momento. Si una persona sabe que muy pronto obtendrá una entrada económica pero necesita hacer la compra hoy, la tarjeta de crédito puede ser un aliado importante.
Un buen ejemplo es una persona que recibirá el salario escolar. Si sabe que dentro de dos semanas recibirá ese beneficio, puede darse el lujo de hacer las compras hoy mismo, aprovechando ofertas o bien, porque quiere evitar carreras de última hora o desabasto en ciertos productos.
Pero esta persona debe saber que una vez que reciba el dinero, lo primero que debe hacer es apartar el dinero que gastó con la tarjeta para irla a pagar en la fecha correspondiente.
El problema es que mucha gente ve muy fácil utilizar el dinero en otra cosa y no se fija que las tasas de interés de las tarjetas son sumamente altas. Si usamos la tarjeta para financiarnos, veremos con horror que nuestra deuda crecerá y crecerá hasta prácticamente ahogarnos.
No olvide que la tarjeta es un medio de pago y no de financiamiento.
Si se mete esto en la cabeza nunca tendrá problemas con sus tarjetas de crédito.
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